"...mejor, pues, que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época." J. Lacan.

Idealización de los modos de goze. La secta del perro: Crates

Pilar Dasí

Valencia, 1996

El titulo que convoca esta mesa alude directamente a la segregación, y me parece muy bien elegido en relación a mis reflexiones en torno al malestar en la cultura en un mundo donde el cinismo no es ya la excepción, sino el punto de anclaje donde se estructuran los modos y vínculos sociales en sus distintas formas.

Mientras el cínico antiguo se enfrentaba, en solitario, a la sociedad de su entorno, tratando de escandalizar, y aspirando a la etiqueta de sabio, el cinismo moderno es colectivo, ignorante, lo que produce efectos en lo social que no son semejantes a lo que Diógenes en su tonel y con su linterna promulgaba.

El cinismo tuvo de especifico una forma de pensar critica, subversiva y revulsiva, frente al idealismo platónico y la retórica convencional. Diógenes 'el cínico subvierte.

En efecto, se alza contra el discurso corriente de su tiempo, y aunque desarrolla otro ideal, el de ascetismo individualista frente al ideal de la identidad colectiva, prometía algo frente a su ciudad, promulgaba que los valores de la civilización sólo son apariencias, no existen, sólo son goce de lo real. Promulgaba: sólo hay un gobierno justo, el del universo. Su egoísmo de sabio se compensa estéticamente con una benevolencia universal y cósmica.

El cosmopolitismo cínico no es el cosmopolitismo de la ilustración que se ocupa de las naciones, sino el cosmopolitismo subversivo del individuo, atenido a si mismo, que renuncia voluntariamente a su ciudadanía, para no quedarse, por la pérdida violenta de su patria, sin la base de su existencia moral.

El cinismo antiguo era una carta de presentación para el desafio, con la provocación y el escándalo que invitan al reto. El cínico antiguo se negaba a rendir homenaje a lo respetable, pretendiendo  denunciar la inautenticidad de la honorabilidad colectiva y sus supuestos, revelándose contra los fraudes de una comunidad que le parece falsa y perturbada, y prefiriendo renunciar al progreso y seguir una senda individual a cualquier precio con tal de escapar a la alienación.

El cinismo moderno en cambio, se embrutece masivamente, se adormila en las rutinas y convencionalismos, cultivando el pequeño goce personal y solo alertado por ese poco más de goce que pueda tener el vecino, siempre preocupado abusivamente por el otro, lo que produce en los sujetos captados en ese orden el desprecio (por el que no se ha sacrificado en la misma medida), el proselitismo (hagan como nosotros) y la persecución (ese celo que no hace sino saciar el kakon fundamental que no es domesticable).

Aunque en todo grupo social, el narcisismo colectivo, incluye y disimula un goce, mediante los ideales, y es a nivel del narcisismo individual en el que es insoportable el goce del Otro, ese rasgo, el cinismo, rasgo fundamental de nuestra época, ilustra magníficamente la afirmación freudiana de que no hay causa social de la represión: la insatisfacción es inmanente a la existencia del ser humano y que en el origen de la estructura de todo grupo lo que hay es un ideal del yo (S1).

Ese goce que incluye y que disimula el narcisismo individual retorna al exterior. Es lo insoportable en relación al goce del Otro que se idealiza. Por otra parte, en todo colectivo humano, lo contenido en el interior retorna al exterior, lo que implica el racismo, pues todo grupo, aspira a universalizar la falta en gozar.

Como sabemos, el discurso capitalista recicla todo. Los efectos pues, en la sociedad capitalista no son iguales en relación a lo que se ha llamado la Secta del perro, fundada por Antístenes y de la cual Diógenes sería su más conocido representante.

Antístenes aconsejaba fortificarse contra las calumnias más que contra los apedreamientos. Preocupado por lo social, lo combatía con el cinismo de sus enunciados. A modo de ejemplo: las ciudades perecen en el momento en que no pueden distinguir a los malos y a los buenos.

¿Por qué la secta del perro? por que el perro es un animal muy poco gregario, es insolidario con los suyos, y esta dispuesto a traicionar a la especie canina y pasarse al lado de los humanos. Es agresivo y fiero, o fiel y cariñoso, según sus relaciones individuales  Comparte con el esclavo la capacidad de captar algo de la razón en el sentido de que sabe obedecer las ordenes de su amo, pero no mucho más e implica una renuncia, la renuncia a lo civilizado.

La definición del cínico antiguo más precisa que he encontrado, seria que cínico seria aquel que actuase como el maestro de coro que da las notas un tono más alto para que los demás entonen a la altura adecuada. Y en esto, Diógenes es su mejor representante: exagera, busca siempre esa nota chillona, para atraer la atención, como lo revelan las anécdotas, no vacila en dar la nota. Provocador callejero, Diógenes es agresivo con unos y singularmente atractivo para otros. Acudió una vez Alejandro hasta él y le dijo: 'Yo soy Alejandro el gran rey". Repuso; "Y yo Diógenes el perro'. Al preguntarle porque se llamaba perro contesto" Porque muevo el rabo ante los que me dan algo, ladro a los que no me dan, y muerdo a los malvados".

Al anunciar Filipo que iba a atacar Corinto y al estar todos dedicados a los trabajos y corriendo de un lado a otro, él empujaba haciéndola rodar, la tinaja en que vivía. Como uno le preguntara : "¿Por qué lo haces, Diógenes? " dijo; "Porque, estando todos tan apurados, sería absurdo que yo no hiciera nada. Así que echo a rodar mi tinaja, no teniendo otra cosa en que ocuparme". Pero el cínico no hace nada por el bien común, tan sólo parodia la agitación ajena, en un gesto burlón.

Gesto burlón que retorna en relación a su muerte. Hay dos anécdotas: una dice que murió por la mordedura de los perros y otra, más interesante, que fue al no poder digerir los trozos de pulpo que había comido crudo. Rechazar lo cocido es un riesgo, pues la carne cruda que un perro digiere bien, puede resultar mortífera para un hombre.

Crates, vendió su hacienda y se proclamó discípulo de Diógenes, como oposición a la cultura convencional, pero de una forma peculiar, tratando de no hacer una capitulación absurda de los goces. Aprovecha las formas existentes del arte y al propio tiempo las disuelve, fundamentalmente en la poesía.

Hiparquia se enamoró de él y tomando el mismo habito que su esposo, marchó con él. Comenzando así su vida como filosofa. Lo que no sería considerado un delito si lo hiciera Teodoro, tampoco será considerado delito si lo hace Hiparquia. Teodoro no comete delito si se golpea a si mismo, luego tampoco lo comete Hiparquia si golpea a Teodoro. El no replicó pero le arrancó el vestido. ¿esta es la que abandono la lanzadera en el telar? respondió 'yo soy, Teodoro. ¿Es que te parece que he tomado una decisión equivocada sobre mi misma, al dedicar el tiempo que iba a gastar en el telar en mi educación.

Crates e Hiparquia no piden justicia ni una felicidad basada en la riqueza y el honor, sino una dicha y una justicia privadas, aunque Crates también pensará una ciudad adecuada a los preceptos de la secta, en el siguiente poema.

Pera es una ciudad que se alza en medio de la purpúrea ilusión,
hermosa y esplendida, bañada de mugre, desprovista de todo,
en la que no atraca ningún alocado parásito,
ni ningún glotón,
Pero produce tomillo y ajos, e higos y panes,
por los cuales no combaten entre sí sus moradores,
ni se proveen de armas para defender su moneda o su honor.

Pero ese ideal, no les cegaba. A Alejandro que les preguntó si quería que se reconstruyera su patria, le contesto; ¿Que más da? probablemente otro Alejandro la arrasará de nuevo".

La humanidad se contenta con el fantasma.

Todo colectivo humano idealiza los modos de goce, pero quisiera resaltar que las marcas en la antigüedad, la ilustración y en nuestros tiempos no son iguales y eso en razón de que la universalidad introducida por el discurso de la ciencia --que pretende la supresión de las diferencias a nivel del deseo y del goce-- produce paradójicamente una renuncia, que agota en si misma el lado subversivo, que los ideales, cualquiera que sean tienen en relación a la apuesta por el deseo, por más desatinado y escandaloso que pueda parecer.

Silencio, toda palabra debe ser opaca, todo saber acallado. Toda excentricidad denunciada, todo gusto abandonado, y todo eso cubierto bajo un manto de moralina --con apariencia o no de liberalismo-- que nos iguale clónicamente, aunque debajo latan propuestas que clamen por ser dichas.

Sade será quien respecto de los ideales de la Revolución francesa y de la Ilustración, al igual que Diógenes 'el cínico', en relación a la polis griega, revele la verdad del goce del saber de su época. Revela que existe un goce del uno, uno solo que está en ruptura con el lazo social.

Y aunque es una verdad irrealizable, Sade, victima voluntaria, no hace concesiones, llegando al limite de lo indecible. Lo que nos revela que no ceder en lo que toca al deseo es una paradoja, pues el automatón del significante condena a lo cómico. Voy a leer un pasaje, que aunque no es de Antígona podría llevar su nombre. Es el testamento espiritual del marques;

Charenton, 4 de Mayo de 1.811

Debo agradeceros muy sinceramente, mi querida prima, el hermoso regalo que acabáis de hacerme. Os aseguro que le doy un gran valor, y El genio del cristianismo, llegado a mis manos con las alas de la virtud, etc., etc., solo puede producirme todos los buenos efectos que esperáis de él. ¡Pero con que expresiones acompañáis, mi querida prima vuestro encantador regalo!. con palabras mucho más amables y mucho más espirituales, lo que me decís significa literalmente: saldréis cuando seáis bueno. ................O bien soy lo que debo ser, o no lo seré jamás.............................se necesitan ejemplos para convencer y no torturas. Se odian hasta las opiniones de quienes nos maltratan .............

El testamento:

articulo quinto y último:

............quiero que se me entierre en el primer soto que se encuentra a la derecha, entrando por el lado de antiguo castillo.......una vez recubierta la fosa será sembrada de bellotas a fin de que quede todo tupido como antes y que mi tumba desaparezca de la fax de la tierra, como espero que se borre mi memoria de la mente de los hombres, excepto de un pequeño grupo que han querido amarme hasta el último momento. ..... 30.1.1.806.

La conciencia no es órgano de la naturaleza, es el órgano de los prejuicios. venzámoslos y enseguida la conciencia se pondrá a nuestra ordenes. Este pensamiento tampoco es viable, pero nos muestra que entre el hombre normal que encierra al hombre sádico en un callejón sin salida y el sádico que hace del callejón una salida, es este quien más sabe sobre la verdad y la lógica de su situación, y quien tiene la inteligencia más profunda, al punto de poder ayudar al hombre normal a comprenderse a si mismo, ayudándole a modificar las condiciones de toda comprensión.

El cinismo no conviene al psicoanálisis. Es cierto que el cínico no es un engañado, que es alguien que al final ha llegado a saber que los valores de la civilización sólo son apariencia. Pero, la particularidad del sujeto, significa un funcionamiento basado en el conjunto resistente a la segregación y eso no lo contempla el discurso, cualquiera que sea, incluso el discurso analítico. Eso solo es posible abordarlo a través de la estructura. Y es en ese sentido que la 'naturaleza " de Sade es el anuncio de los deberes de la estructura, del misterio del código, de la muerte que antecede en el lenguaje y se presentifica en el silencio.

 

Autor: Pilar Dasí - 01/02/1996